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Por qué revisar un coche que "ya viene revisado"
Porque el que te lo vendió tenía interés en venderlo, y porque los plazos legales corren desde la entrega: si compraste a un particular tienes 6 meses para reclamar vicios ocultos; si compraste a un profesional, la garantía legal (mínimo 1 año en usados) te cubre — pero cuanto antes documentes un fallo, más fácil demostrar que ya estaba ahí. Todo esto lo explicamos en detalle en qué es (y qué no es) un vicio oculto. La revisión de los primeros días es, literalmente, tu seguro.
1. Papeles y kilómetros: media hora que vale dinero
- Informe de la DGT (se pide online por unos euros): titulares, cargas, embargos e historial de ITV con los kilómetros anotados en cada inspección.
- ITV: en vigor, y los informes anteriores con km coherentes y sin defectos graves repetidos.
- Historial de mantenimiento: libro sellado, facturas o historial oficial de la marca. Sin papeles, da por pendiente todo mantenimiento que no puedas demostrar.
- Kilómetros en TODAS las centralitas. El cuadro se manipula en minutos, pero el kilometraje queda grabado también en el cambio, el ABS, las llaves… Una diagnosis completa compara todas las lecturas: si no cuadran entre sí o con las ITV, el coche está trucado. Es la comprobación anti-fraude más rentable que existe.
- Coherencia de desgaste: volante, pedales y asiento del conductor deben contar la misma historia que el cuentakilómetros.
- Contrato y factura con los datos completos del vendedor, garantía por escrito si es profesional, y captura del anuncio: lo que prometía te servirá si hay que reclamar.
2. Carrocería y estructura: cazar los golpes
- Tono de pintura distinto entre paneles y medidor de espesores: capas gruesas = masilla = golpe reparado.
- Holguras desiguales entre puertas, capó y aletas, y tornillos con marcas de llave en bisagras y anclajes.
- Cristales: las fechas de fabricación deben ser coherentes entre sí; una luna mucho más nueva cuenta una historia.
- Torretas y refuerzos: soldaduras o sellador no originales en el vano motor y el maletero delatan un golpe estructural — el que sí es grave.
- Bajos: óxido, abolladuras en la cuna del motor, piezas sospechosamente nuevas.
3. Motor en frío: el momento que lo delata todo
Muchos defectos solo se ven con el motor completamente frío — por eso al comprar te lo suelen enseñar caliente:
- Arranque: a la primera, sin ruidos metálicos los primeros segundos.
- Humos: azul = quema aceite; blanco denso persistente = posible junta de culata; negro = mezcla/inyección.
- Niveles: varilla de aceite (sin emulsión "mayonesa"), refrigerante limpio sin restos de aceite ni óxido.
- Fugas: cartón bajo el coche una noche.
- Correas auxiliares y soportes de motor: grietas, chirridos, golpeteos al acelerar en parado.
4. Batería y sistema de carga (la avería del primer mes)
- Test de batería con equipo (capacidad de arranque, CCA), no solo mirar el voltaje: una batería puede marcar 12,5 V y morirse la primera helada.
- Fecha de la batería: más de 5 años, presupuesta el cambio.
- Alternador cargando (~14 V en marcha) y bornes sin sulfato.
- Start-Stop: debe funcionar; si no salta nunca, la batería está débil — y su recambio es AGM/EFB, más caro de lo que esperas.
5. ¿Automático? El aceite del cambio manda
Las averías de cambio automático están entre las más caras del coche, y casi todas empiezan igual: aceite (ATF) viejo.
- Pide la factura del último cambio de ATF. El "es de por vida" del fabricante significa "de por vida del cambio, no del coche": en la práctica, cada 60.000–80.000 km.
- Sin factura: revisa el estado del aceite y cámbialo pronto. Oscuro o con olor a quemado, cámbialo ya — es la diferencia entre 300 € de mantenimiento y varios miles de reparación.
- En la prueba: sin tirones, golpes ni patinadas entre marchas; silencioso en D y R parado; sin fugas en el cárter del cambio.
6. Diésel: FAP, EGR y AdBlue — y que no estén anulados
- Valores del FAP con diagnosis: nivel de saturación, cenizas acumuladas y km desde la última regeneración. Un FAP al límite es una avería anunciada de cientos de euros.
- Que el FAP no esté anulado ni vaciado. Se hace más de lo que parece: por fuera el coche "va mejor", pero es ilegal, no pasa la ITV con las nuevas mediciones y te comes tú el problema.
- EGR operativa (no anulada por software) y AdBlue sin averías de NOx ni emuladores.
- Prueba en carretera: que regenere correctamente y sin humo negro al acelerar fuerte.
7. Eléctrico o híbrido: exige el test de la batería de tracción
En un eléctrico o híbrido, la batería de tracción es el coche: puede valer más que todo lo demás junto. Comprar sin conocer su estado es comprar a ciegas.
- Exige el certificado de estado de salud (SOH) de la batería antes de firmar. Cualquier servicio oficial o taller especializado lo emite. Si el vendedor se niega, ahí tienes tu respuesta.
- SOH por debajo del 80 %: renegocia fuerte o descarta — la degradación no se arregla, se paga.
- Garantía de fábrica de la batería: años y km restantes (suelen ser 8 años/160.000 km) y que sea transferible.
- Prueba de carga real: enchúfalo antes de firmar, y comprueba que entrega todos los cables y el cargador.
- En híbridos: transiciones suaves entre motor térmico y eléctrico, sin tirones ni avisos.
8. Climatización: pruébala TODO el año
En verano todo el mundo prueba el aire acondicionado… y nadie la calefacción: el problema aparece en noviembre, con los plazos ya agotados. En invierno, al revés. Pruébalo todo, siempre: A/C enfriando de verdad (también en enero — además deshumidifica y protege el compresor), calefacción calentando pronto (aunque sea julio), ventilador en todas las velocidades sin olor a humedad, y luneta térmica y espejos calefactados funcionando.
9. Diagnosis profunda: lo que el ojo no ve
- Diagnosis completa de TODAS las centralitas, no solo motor: cambio, ABS, airbag, clima, carrocería…
- Averías guardadas y km desde el último borrado: una memoria borrada "ayer" justo antes de la venta es una bandera roja clásica.
- Averías anuladas por software. Hay quien en vez de reparar, apaga: testigos de airbag, ABS o FAP desactivados para que el cuadro luzca limpio. Por eso hay que comprobar que cada testigo se enciende y se apaga al dar el contacto — uno que nunca llega a encenderse probablemente está anulado.
- Ayudas a la conducción (control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril) sin errores: un radar o cámara descalibrados suelen ser la secuela de un golpe.
- Todo lo eléctrico: elevalunas, espejos, cierre, multimedia, cámaras, sensores.
- Humedades bajo moquetas y en el fondo del maletero: olor a humedad u óxido puede significar inundación previa.
10. Interior y seguridad
- Cinturones: recogen bien y sin deshilachados — un pretensor disparado delata un golpe fuerte.
- Tapas de airbag sin marcas de haberse abierto o repintado.
- Isofix, asientos y anclajes sin daños; rueda de repuesto o kit, herramientas y tuerca antirrobo presentes.
11. Nada más comprarlo: el mantenimiento "de cortesía"
Aunque el coche esté perfecto, si no hay factura reciente que lo demuestre, haz de entrada:
- Aceite y filtros — el "recién revisado" sin factura no existe.
- Frenos: pastillas, discos y líquido de frenos (caduca por edad, casi nadie lo cambia).
- Correa de distribución: sin factura, dala por vieja y presupuéstala.
- ATF del cambio automático si no hay factura (punto 5).
- Anticongelante, presiones y apriete de ruedas. Y apunta los kilómetros del día de la entrega: es la referencia de todos los plazos.
No lo repares todavía: documenta primero (informe de taller, fotos, diagnosis impresa) y comunica el fallo al vendedor por escrito. El orden correcto de los pasos está en cómo reclamar un vicio oculto.
Si prefieres que lo mire un profesional: en TRM Racing (San Fernando de Henares) hacemos esta misma revisión completa — diagnosis de todas las centralitas, kilometraje real, valores de FAP, test de baterías, golpes y prueba dinámica — y te llevas un informe por escrito que además sirve como prueba si hay que reclamar. Si estás lejos, la checklist en PDF es tuya.